Ahora ya sé que de mayor quiero ser más mayor, me pregunto si alguna vez seremos capaces de
recorrer ese
trocito que nos deja siempre a las puertas de la felicidad,como quien emprende
enterno viaje hacia el horizonte,o por el contrario,el caprichoso y fatuo destino(que cada vez se precipita,absurdo,más plomizo sobre mis sentidos) nos dejará
zambullirnos en el frasco o tinaja de doña FELICIDAD,que algunas veces he imaginado(que en lo que se alcanza,cada uno de la imagina como quiere,digo yo).
Quizás eso sea lo mas
decepcionante, que cada hijo de vecino tiene su imagen,su
representacion de la diosa 'felicitas',porque parece ser que nadie nunca ha conseguido estrecharle la mano,al menos yo por esta ciudad no me he encontrado con nadie. Aquí,el funcionario esta a una hora de trabajo menos de su felicidad,el agricultor,a varias jornadas de lluvia,el
mileurista,a trescientos euros de ser feliz; los
recién casados a una
revisión de su hipoteca,el ciclista a veinte segundos,el estudiante a un punto de su nota,el ama de casa a un simple reconocimiento de su trabajo;todos la estamos rozando.
La misma ciudad esta a un
tranvía de la felicidad,perece ser;a unas salas de cine,a un museo
ibérico y no de cebo,a una ciudad de la justicia y otra sanitaria,a un
día sin atascos y a un buen mes de limpieza,que no es poco,pero que está mas cerca. Y mi vecino el
matachotos vuelve a estar a otro coche de su felicidad,y la del portal de al lado a doscientos gramos de
silicona;mi panadero a unas horas de su sueño;el vendedor de la ONCE a apenas un vistazo y e maestro de escuela a una clase sin gritos.En eso
están mis vecinos.Y la alcaldesa a apenas unos votos,y la
oposición a un candidato y los ecologistas a una rama de su felicidad.Es así de simple,por eso de mayor quiero ser mas mayor,para ver si consigo
zafarme de ese palmo que me separa de la felicidad,de esa falla que separa donde estoy y donde voy.